

En esta tríada la energía se centra totalmente en el corazón, cuando esto logra hacerse desde la esencia de cada persona.
Cuando se abre el corazón se sabe realmente quién se es, no interesa la forma en que los demás lo vean, ya que desde el corazón se logra valorar la verdadera esencia de sí mismo y de cada otro ser. Cuando se tiene cerrado y bloqueado el corazón, no solo se pierde el contacto con la verdadera identidad, sino que además se deja de sentir amado y valorado. Esta pérdida es insoportable, por lo tanto interviene la personalidad para crear una identidad sustituta y encontrar otras cosas que den la sensación de valía, generalmente buscando la atención y la afirmación externa de los demás.
Estos tipos de personalidad están interesados en su imagen
(apego al falso o supuesto Yo de su personalidad).
Creen que las historias sobre ellos y sus supuestas cualidades son
su verdadera identidad; bajo las defensas de su personalidad llevan
muchísima vergüenza.
Dos, Tres y Cuatros comparten un enredo permanente
sobre sus identidades, que confunde quiénes son con cómo
lucen ante los demás. En alguna medida, todos los estilos de
personalidad hacen esto pero son los Dos, los Tres y los Cuatros quienes
están más propensos a confundir el parecer con el ser. Tienden las personas de este trío
a rechazar cómo se sienten de verdad, en favor de cómo
se supone deben sentirse, según los roles que estén
ejecutando.
Los Dos, Tres y Cuatros son llamados a veces, los tipos del "corazón"
o del "sentir", parecería
indicar que fuesen diestros en los campos de la "emoción".
Pero en realidad, es verdad lo contrario: su mayor dificultad
está en los asuntos del corazón.
Una clave para entender esta contradicción está en lo
que la PNL (Programación Neuro-lingüística) llama
sentimientos directos y sentimientos derivados, en
referencia a los sentimientos que usted experimenta directamente versus
los sentimientos que se derivan de sus otros sentidos.
Imagínese esquiando cuesta abajo. Mientras esté concentrado
en el descenso estará cada vez más inmerso e implicado
en la experiencia, sintiendo el placer directo del viento en su cara,
la estela de nieve que deja tras usted, el chisgueteo creciente de
sus esquíes tomando aceleración, la sensación
vibrante en sus piernas y tronco, un sentimiento de excitación
y vitalidad en su pecho, y en su interior más profundo crecen
la alegría y la plenitud.
Ahora imagine que se desliza en la misma montaña pero con una
mentalidad diferente. Esta vez tan pronto empieza a descender, se
pregunta cómo luce usted enfundado
en el último grito de la moda para esquiar, y evalúa
su desempeño sobre los taludes: la perfección de su
estilo, su velocidad impresionante, lo que los observadores de abajo
pueden estar diciendo sobre usted, qué pensarían sus
amigos si pudieran verle ahora, cuán orgulloso de usted podría
estar aquél, su primer instructor de esquí...
En la primera descripción usted experimentó su cuerpo
y emociones directamente. En la segunda experiencia -por
una derivación de imágenes y palabras internas-
su sentir genuino fue de inmediato "remplazado" por una
idea de lo que usted hacía.
La diferencia entre el sentir directo y el sentir
derivado, es igual a la diferencia entre el drama y el melodrama o entre el amor y el sentimentalismo.
En general, los sentimientos directos son más profundos que
los sentimientos derivados, y demasiados de los segundos pueden llevar
a la fraudulencia: tratar de sentir de la manera que usted piensa
debería sentir, de acuerdo a sus auto-imágenes. En los
libros de Eneagrama, la tendencia a interpretar guiones de los Dos,
Tres y Cuatros se describe como vanidad, pero otra denominación
podría ser identificación
con la imagen. Es más, otro término para
el sentimiento derivado es seudosentimiento.
Cuando niños, los Dos, Tres y Cuatros fueron
malinterpretados a menudo, esto es, fueron elogiados o criticados
con demasiado énfasis por su comportamiento externo. Las
más profundas necesidades emocionales del niño fueron
rechazadas y quién aparentaba ser se hizo más
importante que quién era en realidad, algo así como
un caso clínico de identificación errónea.
Las personas con estos estilos experimentaron su mundo temprano como
socialmente condicionado. El precio de la aceptación familiar
y social era interpretar o recrear un libreto, desgañitarte
una serenata para obtener la cena. Un Dos pudo haber
sido recompensado por la funciones útiles que desempeñaba,
una Tres por sus logros externos, mientras que un
Cuatro pudo haber obtenido reconocimiento por lucir
diferente a todo el mundo.
Cargando aún con estas experiencias de vida infantil, puede
ser habitual en los adultos de este trío el rechazo de sus
verdaderos sentimientos en favor de la validación
externa, dando por resultado la representación de libretos
sin conexión con lo que realmente se es. Los Dos
adultos reprimen sus necesidades personales y desempeñan el
papel de salvadores. Los Tres rechazan un sí
mismo imperfecto e inseguro, a cambio de uno confiable y exitoso,
que es exactamente lo contrario de como en verdad se sienten. Los
Cuatro adultos se auto-rechazan por sentirse estropeados
u ordinarios, y compensan interpretando el libreto de un personaje
único y especial.
Inconscientemente, Dos, Tres, y Cuatros se auto-preguntan a menudo,
"¿Quién soy yo, ahora?"
Su herida primigenia está en su sentido de identidad y la vida diaria puede experimentarse como una especie de crisis
de identidad permanente. La paradoja que impera en estos estilos
es: "Para ser amado por lo que soy, debo fingir ser lo
que no soy."
El área de confusión más grande ofrece
el mayor potencial para el crecimiento. El desafío
general para los Dos, Tres, y Cuatros es aprender a distinguir sus
sentimientos directos de aquellos apenas derivados: llegar a ser reales
para sí mismos y para los demás. A medida que cambian
y crecen, las personas de este trío recuperan y acogen su ser
real que suele estar eclipsado detrás de una representación.
| Centro: | Sentimiento |
| Interés o preocupación: | Amor al yo falso e imagen propia, autoestima, el miedo al rechazo y a la desaprobación. |
| Problemas de: | Identidad y hostilidad, que se reflejan en insatisfactorias relaciones íntimas, tanto para sí mismo, como para el otro involucrado. |
| Buscan: | Atención |
| Sentimiento soterrado: | Vergüenza-Vanidad |