
El Eneagrama se sustenta en tres pilares básicos o aspectos
de la psiquis de los cuales derivan los 6 restantes para constituir
un modelo de 9 tipos de personalidad.
Estos pilares son la Inconciencia u olvido
de sí (pereza), el Miedo o angustia,
y la Falsificación o inautenticidad
(vanidad).

Desde esta perspectiva las pasiones
o deseos exagerados, el motor y caldo
de cultivo -motivación- de
cada uno de los nueve tipos de personalidad surgen como una compensación
a la desconexión del Ser, de
la esencia de cada uno. Son las formas y maneras con las que intentamos
sentir que existimos, que somos. Una copia burda de nuestra verdadera
identidad.
La inconciencia u olvido de sí
se manifiesta como una actitud complaciente y resignada, un no
querer saber que pasa, una pereza psicológica en
la cual lo externo se vuele lo prioritario y nuestro principal punto
y foco de referencia y atención. Nos olvidamos literalmente
de nosotros mismos, de nuestros deseos más profundos;
nos desconectamos de nuestra verdadera naturaleza, nuestra fuente
de vida. Al desenvolvernos e interactuar con el mundo y no estar afianzados
en nuestro núcleo sino en el endeble andamiaje de la estructura
de la personalidad nos aterramos, nos
sentimos vulnerables y, esta angustia
nos hace enmascararnos, buscar
una protección en un rol, en un papel o caracterización
que trate de compensar nuestra perdida o desconexión esencial.
Vamos entonces por la vida como sonámbulos, adormilados, comprando
las imágenes que la cultura operante nos vende, intentado ser
como los demás esperan que seamos, según los cánones
establecidos. Vivimos una imagen falsa de nosotros mismos moldeada
en gran medida por las necesidades tempranas de afecto, reconocimiento
y atención y acicateada por el miedo a perdernos, a dejar de
existir, procedente de la perdida de contacto con el nuestro ser más
intimo.
Está es la teoría dinámica de la neurosis según
el Eneagrama de la personalidad: La perdida de contacto con
el Ser da como resultado la angustia que genera a su vez el enmascaramiento
que perpetua y mantiene la desconexión con el Ser.
Estás tres motivaciones neuróticas básicas se
mantienen recíprocamente entre ellas de manera dinámica.
De esta forma, una manera grafica de explicar el camino de liberación
o proceso de crecimiento interno es a través del "darnos
cuenta", de tomar conciencia de nosotros mismos: de
lo que pensamos, hacemos y sentimos. De la forma como nos relacionamos,
de nuestros miedos, deseos, mandatos introyectados y la pulsión
básica que nos gobierna. Un percatarnos en todos los niveles,
a nivel corporal, en nuestras interrelaciones, a nivel emocional y
racional. De esta forma podemos comenzar poco a poco a dejar de ser
un "papel", un "rol", un "libreto" escrito
en los tempranos años de la infancia; podemos comenzar un proceso
de desenmascaramiento, de sinceramiento con nosotros mismos, ir descorriendo
los velos que nos permitan estar en el mundo y vivir sin tantas inhibiciones,
angustias, miedo y estrés. Relacionarnos de forma más
abierta, espontánea y confiando en los propios recursos y en
nuestra capacidad autoregulatoria, en nuestra sabiduría interna.

Entre más conozcamos nuestro funcionamiento interno, menos poder tendrá para gobernarnos y dirigirnos de manera automática y poco a poco vamos haciéndonos responsables -capaces de responder- en cada situación nueva que se presente, en nuestro día a día.
| Naranjo, Claudio. El Eneagrama De La Sociedad. Males Del Mundo, Males Del Alma. Temas de Hoy. Madrid, 1995. |