

Los sentimientos dominantes en los tipos de personalidad pertenecientes a esta tríada son la ansiedad y la inseguridad, para decirlo de otra forma, los tipos de esta tríada están más preocupados por el futuro en búsqueda de seguridad y tranquilidad, que en las realidades presentes o los recuerdos del pasado.
La tríada del pensamiento se ha desconectado de los aspectos de la verdadera naturaleza, lo que en algunas tradiciones espirituales llaman "la mente callada", lista y despierta. Esta es la fuente de orientación interior que da la capacidad de percibir la realidad tal y como es, y permite ser receptivo al conocimiento interior capaz de orientar todas las acciones. Cuando estos tipos de personalidad están desconectados de la esencia cuentan con una mente parlanchina, es por esto que buscan acallar sus mentes inquietas en búsqueda de esa mente callada. Cuando están bloqueados sienten mucho miedo, el cual los llena de inseguridades.
Los tipos Cinco, Seis y Siete tienden a la ansiedad
(experimentan falta de apoyo y orientación).
Se entregan a comportamientos que creen que van a mejorar su seguridad;
bajo las defensas de su personalidad llevan muchísimo miedo.
A diferencia de los Dos, Tres
y Cuatros, los Cincos,
Seis y Sietes no se confunden acerca de quiénes son ni
cómo se sienten. Ellos, en vez de eso, tienden a anticipar
de manera inconsciente los peligros de la vida, y es habitual en ellos
que reaccionen desde el fundamento emocional del miedo. En general,
los Cincos, Seis y Sietes encuentran la mayor dificultad en integrar
su poder personal y tomar acción en el mundo, de forma asertiva
y congruente.
En la literatura del Eneagrama llaman a las personas de este trío
los "tipos mentales", porque
ellas van por la vida lidiando con sus cabezas. Son en su mayoría
pensadores que sobreutilizan sus mentes tratando de compensar la represión
de sus instintos físicos.
Los Cincos, Seis y Sietes se ahogan en los dilemas del hacer y suelen
experimentar una especie de nudo en la voluntad.
Imagínese cómo es ver el mundo como un lugar peligrosísimo,
poblado por fuerzas que le pueden ser muy desfavorables, y contra
las cuales usted carece de defensa segura alguna. Es como si usted
no estuviese en la cima de la cadena alimenticia y tuviera que mantenerse
vigilante de los depredadores más grandes que lo pueden derrotar,
dañar o atrapar. Con semejante visión del mundo, usted
carece en absoluto del poder de elección, de decir "Sí"
o "No". Sus preferencias personales son menos importantes
que las de otros; ellos tienen derechos y usted no. Cualquiera demanda
de usted, y siente que debe decir "Sí," incluso cuando
su respuesta real es "No".
Porque su voluntad está entretrenzada con los deseos de los
demás, los Cincos, Seis y Sietes, todos y de manera poco o
nada consciente, cuestionan su capacidad para manejar desafíos
inminentes. Para compensar eso, tienden a vivir
en el futuro, preparándose mentalmente para lo qué
sucederá mediante elucubrar en "rizos" visuales y
auditivos. Ven las imágenes del futuro con el ojo de su mente,
después hablan consigo mismos; entonces ven más imágenes...
y hablan más internamente. Todos, en un esfuerzo para prepararse
para lo que se avecina. Se parece a narrar videos caseros o a ver
los avances de los próximos estrenos de la industria del entretenimiento.
Los Cincos, Seis y Sietes pueden tener complicadísimas
estrategias para la toma de decisión, porque suelen
intentar hacer dos cosas a la vez: elegir y no elegir. Para un observador
externo, la gente de en este trío da la impresión de
estar substituyendo el hacer por el pensar. Pero, en lo interno, esa
manera de pensar se siente como una forma de hacer que podría
llamarse seudoacción.
El miedo generalizado se describe a veces en los libros de Eneagrama
como cobardía, pero otro término para él es auto-oposición.
Mientras que los Dos, Tres
y Cuatros tienden a auto-rechazarse, los Cincos, Seis y Sietes
tienden a la auto-oposición, a retornar su poder contra sí
mismos.
Es muy frecuente que Cincos, Seis y Sietes hayan crecido sintiéndose desprotegidos, abrumados, o apoyados de manera
inadecuada y quizá hayan percibido la vida como peligrosa desde muy chicos. Los deseos reales del niño chocaban con los
de otros que necesitaban sobre-protegerlos, controlarlos o abandonarlos.
Las personas de estos estilos experimentaron su mundo temprano como no negociable. Los Cincos jóvenes
pueden haberse sentido comprimidos por
un enjambre de gente o abrumados con las expectativas sociales. Los
Seis pudieron haberse sentido desprotegidos
o dominados, mientras que es frecuente que los Sietes se hayan
sentido presos o sobrecargados de deberes.
Cargando aún con estas experiencias de vida infantil, puede
ser habitual en los adultos de este trío suprimir sus deseos
y negar sus verdaderas preferencias como expediente para anticiparse
a la oposición externa. Los Cincos, Seis y Sietes
tienden a proyectar su poder en los otros
para luego reaccionar contra eso. En aquello donde encontraron la
oposición de otros, ahora se oponen ellos a sí mismos.
Los Cincos adultos pueden sentirse como si otros
tuviesen el poder de pedirles cualquier cosa y no pudieran decir "No".
Evitan auto-afirmarse a sí mismos directamente y una vez se
sienten invadidos diseñan fuertes
fronteras para más adelante. Los Seis con
capaces de renunciar a decir "no" directamente, y, en su
lugar, delegar sus opciones en figuras de autoridad
idealizadas. Los Sietes acuerdan cosas que
no desean hacer o evaden el sufrimiento del otro. Después de
auto-apresarse en expectativas o compromisos, los Sietes sienten que
no tuvieron elección y entonces lo compensan hiperflexibilizando sus opciones para evadirlos.
La herida primigenia en los Cincos, Seis y Sietes está a su
sentido del albedrío. Mientras
que los Dos, Tres y Cuatros
se preocupan de su identidad, los Cincos, Seis y Sietes se preocupan
de su competencia. Su pregunta inconsciente
recurrente ya no es "¿Quién soy yo?" sino "¿Soy capaz? ¿De veras puedo
hacer esto?" La paradoja imperante en todos y cada uno
de estos tres estilos es: "Para ser dueño
de mi poder, primero debo ponerlo fuera del alcance de los demás."
El desafío general para los Cincos, Seis y Sietes es integrar
en sí mismos su poder y asumir la responsabilidad de sus acciones.
En la medida que cambian y crecen, las personas con estos estilos
se contactan con sus instintos y empiezan a ejercitar sus albedríos
en vez de proyectarlos en lo externo. Comienzan a decir "Sí"
y "No" desde la sensación de la libre elección
y aprenden cómo auto-afirmarse: la asertividad.
| Centro: | Pensamiento |
| Interés o preocupación: | Estrategias y creencias, desconfianza. |
| Problemas de: | Inseguridad y ansiedad, que distorsionan la voluntad para el Hacer. |
| Buscan: | Seguridad |
| Sentimiento soterrado: | Miedo |