

Al nacer Juanito no existía como tal, no había nadie
que dijese, pensase o sintiese "ser Juanito". Simplemente
existía un ser en total sintonía con el medio ambiente.
Se sentía fusionado con todo lo que le rodeaba y en particular
con su mamá. Para él: ella y él eran
lo mismo. Respondía sensiblemente al medio que lo
rodeaba, se sentía parte de todo.
Conforme fue creciendo se vio envuelto en un gran dilema: en primer
lugar dejó de sentir que él y su madre eran uno solo,
que formaban una misma entidad inseparable y, lentamente fue dándose
cuenta de que él y ella formaban 2 entidades separadas y diferenciadas...
esto ocurrió de forma gradual por supuesto, no
fue de sopetón, sino que sucedió poco a poco,
lentamente... Ahí fue conociendo y tomando forma algo que ahora
nos parece muy familiar. Dos palabras de inmensa importancia en nuestras
vidas: "Yo" y "Tú".
Primeramente Juanito comenzó a llamar "Yo"
a su cuerpo, sus brazos, pies, labios, etc. pero lueguito más
delante se dio cuenta que sentía muchas cosas, se enojaba,
reía, lloraba, sentía placer al comer o defecar, etc,
entonces lentamente fue poniéndole "Yo"
también a esas sensaciones que vivía por dentro y...
más tardecito comenzó a darse cuenta
que podía ir a muchos mundos, estar en tantos sitios como quisiera,
hacer infinidad de cosas con tan sólo imaginarlas y pensar
en ellas y ni tardo ni perezoso llamó "Yo"
a esos pensamientos, imaginaciones y sueños que tenía.
Ese "Yo" iba creciendo y tornándose
más y más complejo a medida que crecía y se relacionaba
con su entorno inmediato, en especial con sus padres.
A cierta edad Juanito se vio en un dilema terrible,
en una disyuntiva enorme, como si con unas tijeras
invisibles hubiesen cortado su cuerpo en dos... Ciertas cosas que
gustaba hacer no eran permitidas ni aceptadas: llenarse
de lodo, romper los platos, gritar y reír a todo pulmón,
correr por la casa. Comenzó a darse cuenta
que por algunas cosas que realizaba era premiado
y por otras, a veces hasta por las mismas, era castigado...
Juanito no entendía porque no podía hacer lo que quería,
lo que le daba la gana. Tenia ganas de llorar y su papá le
decía: "los niños no
lloran" Tenía ganas de gritar o de reír
y su mamá de decía: "silencio,
tu papá está trabajando" etc... Podría
alargar el cuento inmensamente, pero vale decir únicamente
que Juanito inmerso en este problema tuvo que escoger entre actuar
o hacer unas cosas que no deseaba pero que lo calificaban de "bueno"
y entre otras que lo calificaban de "malo".
Tuvo que ceder gran parte de su vida en aras de no perder el
amor, la aceptación y la valía a los ojos de
sus seres amados, aquellos que en ese momento le parecían dioses
que todo lo sabían, todo lo podían, todo lo
hacían...
Juanito creó una estrategia adaptativa o contramanipulativa,
es decir: un caparazón que le permitiera defenderse
de lo que consideraba peligroso y la vez relacionarse
con el medio y conseguir ser querido y aceptado.
Construyó un personaje de ficción,
acorde a lo que él creía le ayudaría a conseguir
sus deseos o a no sentir tan duramente la frustración de no
poder realizarlos; uno muy bueno, muy eficaz: toda una obra
de arte que le ayudaba a relacionarse con su entorno inmediato
y a conseguir en parte esa consideración
positiva que necesitaba, o al menos, a no sentirse tan
mal por no obtenerla. Lentamente y con el paso de los años
fue perfeccionado su estrategia, agregándole colorido e identificándose
con ese personaje de tal forma que desde entonces lo llama "Yo".
Con el transcurrir del tiempo, 20, 30, 40 o 50 años después,
Juanito descubre información nueva
que le permite darse cuenta que su forma de concebir,
sentir y encarar la vida no es toda la realidad ni la única
que existe. Que en el proceso de la formación de su personalidad,
la misma que le ha permitido sobrevivir e interactuar con el medio
ambiente, perdió o dejó de lado muchos talentos y virtudes
y un mundo lleno de posibilidades. Se da cuenta que existen muchas
formas de ver, sentir e interpretar la vida. Que cada ser humano la
filtra e interpreta de forma distinta y que, sin embargo, comparte
con los demás un cierta estructura en común.
Dicha estructura puede diferenciarse dentro de una de las NUEVE
formas o estrategias distintas de encarar la vida y lo mejor de
todo: descubre que es posible conocer cuál es el personaje,
guión o libreto que ha venido representando durante toda la
vida; y no sólo reconocerlo sino abrir un abanico
enorme de posibilidades: para relacionarse,
para actuar y desenvolverse, para responder de forma distinta a como
lo ha venido haciendo durante mucho tiempo creyendo erróneamente
que esa era la mejor forma de vivir; la única
que existía. Recuperando así, la frescura,
vitalidad, flexibilidad y espontaneidad en la forma de organizar y
responder a la vida. Dicho de otra forma, pasa a ser director de la
obra en lugar de ser un mero personaje.
Juanito comienza a darse cuenta que gran parte del sufrimiento que
ha experimentado ha sido producto de la desconexión de si mismo,
y por no saber quién es en realidad y vivir
de acuerdo a una estrategia que en la infancia y en algún
momento en especifico resultó de mucha utilidad pero
ahora se ha vuelto obsoleta: le restringe, constriñe,
encorseta y no le permite respirar. Y además, se da cuenta
que la inmensa mayoría de los seres humanos están viviendo
de la misma forma: representando un personaje
que creen son ellos mismos. Lo cual no le da alegría
porque ya sabemos que "mal de muchos
es consuelo de tontos".
Entonces Juanito comienza a entender todo el cúmulo de experiencias
que conforman su vida desde otra perspectiva y quizá a través
de sumergirse en sí mismo, de Auto-conocerse y
reconocer su patrón habitual de conducta pueda poco a poco
ir despejando el camino y abriéndose hacia nuevas posibilidades
de responder y responsabilizarse de sí mismo y de su vida.
Puede que se dé cuenta y tome conciencia de
que muchas de sus insatisfacciones provienen de responder
de la misma forma a situaciones enteramente distintas,
en lugar de hacerlo de forma sensible, espontánea y libre...
Tal vez entonces a través de ensayar en su propia vida, cambiar
el rumbo, virar un poco... su vida comience a mostrar resultados más
enriquecedores... En esas anda Juanito, probando formas alternas de
relacionarse, de mirar y concebir el mundo, de sentir, vivir y expresarse.
Jorge Mendoza