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Misch Da Leiden
Personas que son receptivas a su ambiente y minimizan su propia presencia. Cuando sanos a menudo son afectuosos, modestos y confiados. En su estado más bajo pueden ser tercos, perezosos y muertos de alma.
A diferencia de los Ochos que expresan directamente su ira, los Nueves encierran y taponan su enojo por debajo. Su estrategia defensiva central es auto-borrarse, mezclarse con y adecuarse al ambiente. Esta táctica requiere que los Nueves supriman sus bordes ásperos y encubran cualquier parte de ellos que pudiera parecer desagradable. La mayoría de los Nueves resienten las consecuencias de esta estrategia: la gente los pasa por alto pero igualmente manifiestan su ira de forma indirecta.
Dado que la mayoría de los Nueves han adquirido la coloración de su ambiente, hay una variedad confusa de personas con este estilo. Pueden desempeñar una amplia gama de ocupaciones y exteriormente parecer muy diferentes uno de otro. Sin embargo, lo que comparten en el fondo es una distinta tendencia a dormirse a sus necesidades internas. Cuando alguien está intentando identificar a un Nueve, lo que necesita buscar es la ausencia de algo en lugar de una calidad clara y definida que manifieste la persona.
Los Nueves a veces han sido descritos como las personas ordinarias
del Eneagrama. En su estado más sano poseen una modestia
personal profunda y una simplicidad elegante de pensamiento. Los
Nueves sanos son uniformemente templados, estables, modestos, no-enjuiciadores
y cómodos con quiénes son. A menudo tienen un punto
de vista alegre como los Siete, pero viven en el presente y no el
futuro.
Muchos Nueves tienen una energía tranquila enfocada sin ego
que dirigen para producir cualquier cosa que sea importante para ellos.
Este poder usualmente se encuentra arraigado en el amor independientemente
de que piensen o no en él. La mayoría de las personas
sanas con este estilo desean libremente servir a otros y administrar
su mundo de modo que beneficie a aquéllos de quienes se preocupan.
Los Nueves son diplomáticos y mediadores naturales y pueden ser muy experimentados en la resolución de conflictos. Dado que buscan la paz, la unión y la armonía, generalmente les resulta sencillo encontrar puntos de acuerdo entre las partes en conflicto. De allí que un Nueve podría negociar pacientemente una empresa que se va construyendo en pequeños pasos positivos. Los Nueves sanos son suavemente dinámicos, cubiertos con un sentido altamente integrado del sí mismo y de la misión implícita. La mayoría suelen ser flexibles y capaces de reformular entorpecidas y arduas verdades en caminos útiles que de alguna manera no generen nuevas defensivas.
Cuando no están tan sanos, los Nueves convierten la modestia
en auto-ocultación.
Comienzan a unirse ciegamente con los deseos de otros y desempeñar
los papeles que su ambiente requiere. En el proceso, borran sus
propias necesidades, prioridades y ambiciones, ocultando sus opiniones
y preferencias para mantener una aparente paz. La mayoría
de los Nueves se ausenta de su propia vida, sin embargo, mientras
más pasivos, se vuelven más desenfocados
y ambivalentes.
Los Nueves menos sanos tienden a ver todos los lados de una situación
e identificarse igualmente con cada perspectiva externa. Se enfocan
en los detalles absurdos o inaplicables y pierden el panorama más
amplio o, a menudo se olvidan del propósito
original de una tarea. Pueden ser externamente responsables
pero con un bajo rendimiento, complicando
obsesivamente tareas sencillas a la vez que reducen al mínimo
las consecuencias de no conseguir que se hagan las cosas más
importantes. El entrar en círculos los releva de la necesidad
de tomar decisiones y elecciones personales, tomar la responsabilidad
por tener un yo que piensan podría llegar
a ser rechazado por otros.
Los Nueves tienen a menudo problemas para decir públicamente no, pero de todas formas lo expresarán, normalmente a través de la obstinación silenciosa y la agresión pasiva. Los Nueves normalmente culpan a otros, ya sea explícita o indirectamente, de la vida que sienten que no pueden realmente tener. Ahí, en el fondo, se encuentra la ira, un nihilismo comprimido en la mayoría de los Nueves enfermos. Han perdido el interés en su vida y no ven razón alguna para despertarse a sí mismos para jugar aquello que están convencidos es un juego vacío e infructuoso.
Es su estado más deteriorado, los Nueves puede hundirse en
un depresivo auto-abandono y un tipo
de olvido perezoso que es una
imitación de la muerte. Pueden ser apáticos, limitados por el habito, callosos o entumecidos. Podrían hablar continuamente sobre lo que saben que deben hacer
pero después nunca incomodarse para hacerlo. Podrían intentar evitar el conflicto pero accidentalmente
provocarlo por estallidos de áspera
disociación. Podrían ser desordenados,
caóticos o entorpecidos y ofrecer retorcidas
y malformadas razones para su irresponsabilidad.
Los Nueves profundamente enfermos puede hacer un gran daño
a los demás a través del abandono,
de la ruptura de compromisos y la
conducta pasivo-agresiva a la vez
que creen obstinadamente que sus acciones no tienen ninguna consecuencia. La adicción a las drogas y el alcohol pueden ser también problemas en esta etapa.
| Centro: | Instintivo |
| Pasión: | Pereza, acidia |
| Fijación: | Indolencia |
| Visión de sí mismo: | "Yo en paz" |
| Estructura de temor (lo que evita): | Conflicto |
| Estructura de deseo: | Sentirse en paz |
| Trampa o justificación: | Tranquilidad |
| Otros descriptores: | Inercia psicológica, sobreadaptación, resignación, generosidad, poco interés por sobresalir, descuido personal, propensión a hábitos robóticos, distracción, amistosa sociabilidad. |
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