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Peggy Garr
Personas que necesitan ser fuertes y prevalecer sobre las circunstancias. Estando sanos a menudo son poderosos, protectores y comprometidos con una causa. Degradados pueden ser destructivos, desmedidos y sádicos.
Los Ochos, Nueves y Unos comparten un trasfondo general de rabia y
forman otro trío. Si los Dos, Tres y Cuatros pueden confundirse
sobre quiénes son y cómo se sienten y los Cincos, Seis
y Sietes reaccionan temerosamente y están desconcertados al
momento de tomar acción. Los Ochos, Nueves y Unos reaccionan
desde un cimiento emocional de ira y tienen problemas con la apropiada
concepción racional, es decir: el pensar
claramente. Esta dificultad se describe a menudo como una condición
de sueño mental.
Los Ochos sanos frecuentemente son dinámicos, fuertes e independientes.
Demuestran la virtud del poder: cómo
ejercer influencia para propósitos constructivos.
Muchos Ochos son líderes naturales que inspiran a otros, protegen
al débil y se esfuerzan por la justicia. Pueden usar su fuerza
para sacar adelante las cosas y tienen el valor y la voluntad para
poner en práctica y ejecutar nuevas ideas. Usualmente son honrados
y directos, produciendo un enérgica y fresca satisfacción
en cualquier cosa que realizan.
Los Ochos sanos frecuentemente son amigos leales y generosos que protegen
aquello que es delicado y vulnerable en los demás. Ésta
es, al mismo tiempo, una metáfora de cómo se relacionan
consigo mismos. Debajo de su fuerte armadura externa se encuentra
cobijada una parte de sí mismos más joven y vulnerable.
Esta parte se encuentra relacionada con una inocencia de percepción
que normalmente tienen los Ochos sanos. Pueden ver el mundo como por
primera vez, a través de los ojos de un niño. Podrían
tener un amor relacionado a lo natural y espontáneo que es
una fuente de espiritualidad y evoca esta calidad inocente. Los Ochos
no acorazados muy a menudo exhiben la fuerza de la gentileza: son
lo suficientemente fuertes como para ser amables, lo suficientemente
abiertos para poder ser tocados, lo suficientemente seguros para poder
estar equivocados y lo suficientemente ricos para poder ser generosos.

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Maurice Gareau
Cuando los Ochos están menos sanos, su interés por
el poder comienza a denigrar y a corromperse por los propios intereses.
Dado que todavía se es relativamente libre de la auto-desconfianza,
los Ochos empiezan a cubrir sus vulnerabilidades con agresivos despliegues
de fuerza. Se sobre-identifican con ser fuertes como una forma de
negar su lado tierno y sobrevivir en un mundo que consideran peligroso.
También podrían tender a los excesos –quedándose
despiertos hasta muy tarde, haciendo demasiadas cosas, manejando a
excesiva velocidad, extraviándose de cierta forma en las adiciones
para adormecer sus sentimientos más vulnerables.
Los Ochos enfermos disfrutan la confrontación e intentan hacer
contacto con los demás principalmente a través de las
disputas. Igualmente podrían presionar en contra de los demás
para evaluar sus motivos y medir el grado de amenaza exterior. Los
Ochos pueden narcisistamente inflar su presencia y parecer que ocupan
mucho más espacio en un cuarto. Para proteger su parte tierna
e infantil, pueden comportarse dominadores,
arrogantes e insensibles. Bajo este caparazón intimidante,
podrían sentirse sensibles a la traición,
vulnerables al ridículo, o débiles de un cierto modo
que los hace avergonzarse por ello.
La mayoría de los Ochos no comprenden realmente cuán agresivos pueden parecer. Esto es
debido a que niegan defensivamente
la retroalimentación, especialmente acerca
de la forma como pudieron haber herido a otros. Los Ochos enfermos
pueden negar los sentimientos de culpa, usualmente cubriéndolos
con más agresión, pretendiendo
no tener nada de que disculparse. Dentro de su mente pueden ver a
las personas como caricaturas, objetos bidimensionales que pueden
entonces ser aplastarlos sin conciencia.
Muy similar a los Dos, la diferencia entre las expresiones sanas de
este estilo en contraste con las enfermas es extraordinariamente enorme.
Los Ochos muy enfermos pueden hacer mucho daño, principalmente
a los demás al servicio de mantener su imagen grandiosa de ser invulnerables. Gobierna el comportamiento
de los tipos Ochos una actitud del tipo:
"pego primero antes de que me den a mí".
Con esta idea, pueden ser recelosos, intimidadores,
vengativos, crueles y psicópatas. Muchos de los dictadores
más sangrientos del mundo han sido Ochos muy enfermos,
y sus brutales excesos reflejan como
las personas enfermas con este estilo finalmente asesinan
a su propia humanidad.
| Centro: | Instintivo |
| Pasión: | Lujuria |
| Fijación: | Venganza |
| Visión de sí mismo: | "Yo puedo" |
| Estructura de temor (lo que evita): | Debilidad |
| Estructura de deseo: | Sentirse fuerte y salvador |
| Trampa o justificación: | Justicia |
| Otros descriptores: | Actitud castigadora, rebeldía, dominación, insensibilidad, embaucamiento, cinismo, narcisismo, autonomía, predominio sensomotor, intimidación, afición al riesgo. |
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