Afinar el corazón debe ser considerado como el desarrollo de la maestría sobre el yo, de manera tal que seamos capaces de discernir entre todas las influencias indeseables que vienen de nuestros contactos diarios, así como de las interpretaciones que hacemos de conceptos tales como la sinceridad y la belleza. No hay ilustración mejor que pueda hacerse de afinar el corazón, que compararlo con la afinación de la cuerda de un instrumento, donde la cuerda debe apretarse de manera tal que suene justo al tono específico que se quiere. Sin embargo, lo que es aún más difícil, es mantener el corazón afinado a una frecuencia deseada. El corazón, que es incomparablemente delicado, es el instrumento en el cual la Divina Presencia toca su música dentro de nosotros. Es así por lo tanto, que el secreto de la belleza del magnetismo de una persona habita en la pureza de la música que suena en su corazón.
La enseñanza central de todas las religiones y filosofías es una y la misma, de tener consideración por los sentimientos de otros. Si alguien ha tocado la esencia de la verdadera religión es aquel que ha entendido el misterio de todos los misterios, la profundidad del corazón sensible. Desafortunadamente, con toda nuestra inteligencia, piedad y moralidad, si existe una criatura que puede ser mas injusta e inconsiderada, es el ser humano.
Hay muchas deudas que deben pagarse en la vida y obligaciones hacia aquellos alrededor de nosotros, cuando nos volvemos menos y menos considerados cada día. Tan pronto como las cosas van mal, nosotros culpamos a los demás, o aun vamos más lejos al culpar las estrellas y los planetas, olvidándonos que hemos heredado el mágico poder de voluntad con el cual nuestro primer deber en la vida puede llevarse a cabo, esto es, el desarrollo del arte de la personalidad, de manera tal que a través de la belleza y sinceridad de nuestro ejemplo, podamos ser de gran ayuda a otros.
¿Qué se quiere decir con oración, meditación, concentración? ¿Qué se gana con ellas sino afinar el corazón? Pero, en tanto el corazón no esté afinado, cualquier forma de piedad, o moralidad o espiritualidad que persigamos, será posiblemente en vano. Hay millones de personas que oran todos los días, pero si ellas no saben que el objeto de la oración es afinar el corazón, sus oraciones no están realmente expresando lo que ellas ofrecen.