
Frente a la realidad de la vida, sólo existen tres
clases de individuos:
Primera Clase: Los que luchan frente a la vida, sin
éxito y por tanto con mucho sufrimiento, tratando de encontrar
satisfacción personal, a través de modificar la realidad
presente, para acomodarla a sus ideales. Son los más atrasados
espiritualmente, por lo cual, aún no pueden abandonar el sufrimiento.
Segunda Clase: Quienes traen como misión
cambiar el entorno natural, social, económico,
político, científico, religioso, etc. No es que tengan
más éxito que los anteriores sino que logran cambios
porque ese entorno ya no corresponde con las personas que allí
viven. Estos de segunda clase son de diferentes niveles de evolución,
pero su acción siempre corresponde con las necesidades de
los individuos de primera y segunda clase. Su costo personal es
alto, luchan y sufren...
Tercera clase: Los que aceptan la realidad presente,
como una maravillosa oportunidad para trascender sus limitaciones
internas, por lo cual solamente se ocupan de modificar su propio interior.
Son los más adelantados espiritualmente. Ya pasaron por las
correspondencias bajas de los niveles de evolución de los de
primera clase y saben que les corresponde vivir en las realidades
creadas por los de segunda clase, cuyas labores no les corresponde
hacer.
¿A cuál grupo perteneces? ¿SUFRES, LUCHAS O ESTÁS EN PAZ?
¿Cómo podré saber que ya he aceptado, totalmente, la realidad que ya no quiero seguir viviendo?
Cuando renuncias definitivamente a tratar de cambiar la realidad externa presente a menos que reconozcas que esa es tu misión.
¿Y cómo puedo saber que sí tengo la misión de cambiar algo?
Porque sabes qué hacer y además tienes las herramientas y los medios necesarios para hacerlo. Además porque verificas que lo estás logrando.

El propósito de la Aceptología es liberarnos, definitivamente,
del sufrimiento. Por esta razón, siempre que te encuentres
sufriendo, necesitas hacerte una sola pregunta:
¿Qué es lo que no estoy aceptando? Ante esa pregunta,
en tu mente, aparecerá automáticamente la respuesta
y posiblemente te digas a ti mismo lo siguiente: Si, esa respuesta
es la causa de mi sufrimiento. De allí, para dejar de sufrir,
pueden surgir dos nuevas preguntas: ¿Pero
cómo puedo yo aceptar eso? y ¿cómo
puedo yo aprender a aceptar eso?. Conociendo la ley
que lo rige, en ese momento te darás cuenta de algo
maravilloso y es saber que la aceptación solo puede
aplicarse cuando hay comprensión, porque la aceptación
no es fe, ni está sustentada en una creencia sino en un resultado.
Comprendo que la limitación está en mi mente. Por lo
tanto, si tienes suficiente comprensión, ya estás listo
para liberarte definitivamente del sufrimiento, a través de
la aceptación, pues de lo contrario seguirás sufriendo.
¡ LA ÚNICA CAUSA DEL SUFRIMIENTO
ES LA INCAPACIDAD DE ACEPTAR LO QUE SUCEDE !
Ahora, Veamos cómo RECONOCER algunas formas que toma la no aceptación:
Reconozco
que experimento: |
Esto
es lo que no estoy aceptando: |
| Rechazo a la Vida |
La oportunidad de aprendizaje que ofrecen las dificultades |
| Sobreprotección | La experiencia de destino y misión que cada persona trae |
| Perfeccionismo |
Que existen diferentes formas de organización y manejo |
| Preocupación | Que puedo perder algo que ya no necesito |
| Fanatismo |
Otras formas, caminos, creencias, opciones diferentes a las mías |
| Mal Genio |
Lo que otros hacen o dicen, o lo que está sucediendo |
| Ganas de Condenar |
Comportamientos y actitudes diferentes a los míos |
| Rebeldía |
La necesidad de adaptarme al medio que me correspondió |
| Angustia |
Que perdiendo algo, puedo vivir de otra manera |
| Tristeza |
La experiencia y comportamientos de otros |
| Ganas de Criticar | Las costumbres, ideas y decisiones de los demás |
| Rencor | Que los demás no tienen la culpa de mis propias experiencias |
| Ganas de Juzgar | Que cada quien hace lo correspondiente con lo mejor que sabe |
| Apegos | Que nada ni nadie me pertenece y que siempre tengo todo lo necesario |
| Estrés | Que las cosas pueden salir de otra manera y solo doy lo que puedo |
| Miedo | La posibilidad de perder lo que tengo, o de no lograr lo que quiero |
| Celos | Que no soy dueño de nadie y que solo el amor puede unirnos |
| Culpa | Que yo no tengo la culpa de las experiencias de los demás |
| Enfermedad | Que el problema no está en mi cuerpo sino en mi mente |
SOLO ENFRENTAMOS SITUACIONES QUE NO HEMOS NI COMPRENDIDO NI ACEPTADO PREVIAMENTE.
¿Cómo sabes que ya comprendiste algo?
PORQUE LO PUEDES ACEPTAR CON FELICIDAD Y PORQUE TE SIENTES EN PAZ. AQUEL QUE COMPRENDE, ACEPTA Y OBEDECE LA VOLUNTAD DEL PADRE, SE LIBERA DEFINITIVAMENTE DE TODO SUFRIMIENTO, PORQUE YA NADA MÁS TIENE QUE APRENDER DEL SUFRIMIENTO.¿Cómo sabes que ya aceptaste algo?
PORQUE YA NO TE SUCEDE O DESAPARECE DE TU VIDA.
Todo lo que nos sucede es correspondiente con una lección necesaria
e ineludible de aprender. Aprenderla lo más pronto posible es
lo que nos permite salir de una desagradable situación. A veces,
se presentan estas lecciones como situaciones repetitivas que, generalmente,
van aumentando en frecuencia e intensidad hasta que aprendamos la lección,
en el proceso de aceptar primero que todo. Es como en el colegio: hay
que aprobar tercero para poder llegar a cuarto.
El Plan Divino, en su absoluta y maravillosa perfección, no permite
que vivamos situaciones que no seamos capaces de soportar. Esto hace
que sea bastante riesgoso manifestarnos con ¡Esto sí no
lo soportaría! Y otras salidas por el estilo, ya que nos hacemos
correspondientes con eso, precisamente para aprender que sí lo
podemos soportar.
No existe la buena o la mala suerte. Los tipos
de fracaso en la vida, corresponden a actitudes internas que adoptamos.
Cualquier cosa que no acepto de otro, es un error mío, independientemente
de lo que el otro haga o diga.
En todo problema de Salud hay no aceptación de la vida.
En todo problema de Relaciones hay no aceptación de los demás.
En todo problema de Economía hay no aceptación de mi Destino.
En todo problema de Paz Interior hay no aceptación de lo que sucede.
Los maestros superiores hacen una recomendación muy útil: usar y repetirnos constantemente: "¡ ESTO NO ME IMPIDE SER FELIZ !"
Es una frase, un pensamiento, una programación mental que neutraliza el 90% de los pensamientos negativos.

Desde tiempos inmemoriales, los sabios y sacerdotes conocían
el extraordinario Poder de la Renuncia. Lo utilizaban, como un método
para liberar de la angustia y el sufrimiento, a las personas que se
encontraban padeciendo de conflictos internos insoportables, los cuales,
para la persona afectada, parecían no tener solución.
Sin embargo, una de las funciones de los monasterios era precisamente
permitir que las personas se alejaran del mundo y RENUNCIARAN a
todo, para poder estar en Paz y estar con Dios, con lo cual las situaciones
de conflicto desaparecían de sus vidas y las personas
se curaban totalmente de sus padecimientos mentales. En muchas ocasiones
sucedió que las personas decidían volver a su vida cotidiana
y podían verificar algo absolutamente maravilloso: después
de haber renunciado a todo, ahora percibían la vida de una
manera totalmente diferente, pues las situaciones de conflicto parecían
haber desaparecido. Lo que realmente había sucedido, era algo
completamente diferente: La Renuncia les había dado la capacidad
de ver la vida de una manera absolutamente distinta, por lo cual,
ahora, ya no sentían miedo ante las diversas situaciones de
aprendizaje de la vida, pues ya conocían el Poder Mágico
de la Renuncia.
Si se observa con cuidado, un monje de estos lo que hacía
era ponerse en manos de Dios... y ¡se equilibraba! Él
renunciaba a todo, mas lo que hacía en el fondo era aceptar
la realidad. De esa manera, se ponía en las Manos de Dios...
Es sencillo...
Hoy en día, la Renuncia se aplica en psicología, como
una técnica para ayudar a las personas a superarse de diversos
conflictos mentales, tales como la angustia, el estrés y el
estado de pánico, o en las crisis emocionales o sentimentales.
Pero ya no es necesario internarse en un monasterio ni escaparse del
mundo, porque, indudablemente, ésta es una técnica de
entrenamiento mental sustentada en el conocimiento filosófico
y en la comprensión de la realidad de la vida, que bien puede
practicarse en la cotidianidad.
DE LA INTEGRACIÓN DE
LA RENUNCIA CON LA ACEPTACIÓN, RESULTA LA PAZ ABSOLUTA DEL
ESPÍRITU.
RENUNCIA a prohibir que los demás hagan lo que necesitan para aprender.
RENUNCIA a imponer tus creencias, razones o verdades que puedas tener.
RENUNCIA a condenar las actitudes o comportamientos de los demás.
RENUNCIA a la cantaleta, cuando las cosas no salen como tú quieres.
RENUNCIA a replicar, ante aquello con lo cual no estés de acuerdo.
RENUNCIA a protestar, ante aquello que confronta tus conceptos.
RENUNCIA a suponer que puedan suceder cosas desagradables.
RENUNCIA a cumplir funciones que ya no te corresponden.
RENUNCIA a hacer justicia, por lo que te suceda a ti o a otros.
RENUNCIA a estorbar la evolución o las actividades de los otros.
RENUNCIA a ofenderte, por lo que los demás digan o hagan.
RENUNCIA a todo aquello que pueda alterar tu paz interior.
RENUNCIA a celar a las personas o a juzgar sus decisiones.
RENUNCIA a forzar a las personas para que estén contigo.
RENUNCIA a buscar culpables, por las cosas que sucedan.
RENUNCIA a oponerte a la realidad que la vida presenta.
RENUNCIA a impedir las experiencias de otras personas.
RENUNCIA a contradecir la opinión de ninguna persona.
RENUNCIA a sufrir, ante aquello que no puedes cambiar.
RENUNCIA a ser esclavo de las opiniones de los demás.
RENUNCIA a interferir con las decisiones de los demás.
RENUNCIA a angustiarte, por lo que no puedes manejar.
RENUNCIA a luchar, por conseguir lo que no necesitas.
RENUNCIA a sufrir, por aquello que no puedes hacer.
RENUNCIA a sostener tus posiciones ideológicas.
RENUNCIA a agredir a nadie, por ninguna razón.
RENUNCIA a defender la razón que creas tener.
RENUNCIA a preocuparte, por lo que no sabes.
RENUNCIA a sufrir, por lo que pueda suceder.
RENUNCIA a investigar quien te hizo daño.
RENUNCIA a que los demás decidan por ti.
RENUNCIA a temer, por tus seres queridos.
RENUNCIA a discutir, por ninguna cosa.
RENUNCIA a demostrar que tienes razón.
RENUNCIA a retener lo que no necesitas.
RENUNCIA a criticar a nadie ni a nada.
RENUNCIA a tu ego y a tu orgullo.
RENUNCIA A TODO AQUELLO QUE YA NO TE CORRESPONDE Y ENCONTRARÁS LA PAZ ABSOLUTA DEL ESPÍRITU
En conclusión y de una forma muy simple, el poder mágico de la renuncia se trabaja de la siguiente manera:
Renuncia a cambiarle la realidad a los demás.
Cambia Tu Propia Realidad, mediante la ACEPTOLOGÍA.
Enséñales a los demás a cambiar la realidad de ellos, después de verificar que son correspondientes con esta información.
Las herramientas que utiliza el ego o el orgullo, que lo mismo es,
son: agredir, prohibir, imponer, interferir,
forzar, suponer, etc.
La renuncia rompe el orgullo, desbarata al ego y desbloquea la mente,
entonces... ¡EL MILAGRO SE MANIFIESTA! Tu vida cambia de manera
"mágica".
Después de una renuncia, no es infrecuente tener un resultado
positivo sobre algo que habíamos buscado mucho... Busca
en tu vida y encontrarás verificaciones de esto. A todos nos
ha pasado: renunciamos a algo y obtenemos el resultado inverso.
Lo que ocurre en estos casos obedece a un cambio de polaridad
de masculino a femenino. No impongo más, ahora acepto lo que
el Universo tiene para mí... Lo masculino emite, lo femenino
recibe... Esta famosa nueva era es de cambio de masculino a femenino...